Una preocupación, cada vez mayor entre muchos padres, es el visionado de televisión en niños menores de 3 años. A continuación, voy a argumentar los motivos por los cuales los niños menores de tres años pueden ver televisión.
Muchos comentan que la televisión, no es apta para niños entre 6 y 12 años,pero mucho
menos, para niños menores de 3 años, los cuales están en pleno desarrollo, afectando el visionado de esta a su desarrollo psicomotor y a su desarrollo social-afectivo.
En mi opinión, que los niños menores de 3 años vean la televisión, no es del todo negativo. No veo correcto que la televisión haga de niñera de los niños, puesto que los que deben educar a los niños son sus padres, no una “caja con imágenes”, pero tampoco creo que la televisión no deba ser vista por los niños.
Los niños pueden ver la televisión, siempre y cuando estén acompañados de sus padres
que les guíen y adecuen los programas que vean, ya que ver la televisión, a mi juicio, puede servirles para fomentar su imaginación, para que presten atención a lo que ven, al observar los diferentes colores, movimientos y sonidos que aparecen en ella y para estar en contacto con una parte de la realidad, con la cual ellos deben de ser críticos. Aun así, los padres deben de estar presentes no solo para que controlen lo que ven sus hijos, sino para estar relacionándose con ellos, realizando otra de las muchas actividades que deben de hacer con sus hijos, al igual que ir al campo, salir al parque a jugar, comer en familia, etc…
De esta manera se fomenta esa interrelación que los padres y los hijos tienen que tener para que exista esa socialización primaria tan importante en los niños menores de 3 años. No creo que todos los programas sean poco educativos para los niños, sino que muchas de las conductas de los padres son las poco educativas, por lo que considero importante que los padres vean la televisión con sus hijos, realizando previamente un examen de contenidos de los programas que van a ver, porque eso les conciencia para ser “mejores padres”.
Me gustaría añadir, que la exposición de los niños ante el televisor, no debe de ser muy alta, porque no les dejará tiempo para realizar otras actividades que favorezcan la socialización primaria antes mencionada. Creo que un consumo responsable de televisión por parte de todos, no hace daño a la inocencia de los niños.
María José Torralba.
miércoles, 19 de mayo de 2010
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