Extraída del Observatorio de Medios Chileno FUCATEL

lunes, 17 de mayo de 2010

PA-TA-TA

La ceremonia había trascurrido felizmente, todo marchaba bien. Al salir, todos en la escalinata de la iglesia; es el sitio perfecto para que Laura, la protagonista de la comunión, se haga la foto tan esperada con todos sus hermanos, primos, vecinos y amigos. Ahora decir todos: “pa- ta – ta”. Sergio, su primo decide hacer su aparición estelar; qué mejor momento para bajarse los pantalones y enseñar el “culo”, como su estrella favorita, Shinchan, que en la foto con todos sus amiguitos, en el preciso momento que se dispara el flash.
Tan sorprendente como ésta situación, resultó ser, el comentario, que Cristina, de 5 años, hizo a su padre acerca de las pautas de seguridad a seguir antes de poner en marcha el coche, cuando éstos se dirigían a casa.
Hoy en día la televisión ocupa el lugar central en el diseño de la casa. Es punto de referencia obligado en la organización de la vida familiar. Está siempre disponible, ofrece su compañía a todas las horas del día y de la noche. La televisión sustituye de alguna manera, la función materna, y como una madre blanda nunca nos exige nada a cambio. Desde muy pequeños nos encontramos expuestos a una serie de imágenes y a un determinado vocabulario que ejerce una cierta influencia sobre nosotros hasta el punto de imitar lo que nos gusta, pero no nos encontramos preparados para comprender el lenguaje audiovisual y distinguir los elementos persuasivos que nos ofrecen.
Aquí es donde padres y educadores deben asumir su papel, y ayudar a sus hijos/as a comprender lo que ven e interpretar en profundidad el sentido de la televisión. Es conveniente explicar al niño la diferencia entre realidad y ficción, y ser guardián de lo que se puede ver o no, y al igual que se riñe cuando algo está mal hecho, se debe reconocer el trabajo bien realizado. Ahora bien, hay que reflexionar si los padres y profesores saben utilizar y comprenden el lenguaje e imágenes que nos ofrece la televisión. Por eso los profesionales deben saber y estar formados en cuanto a este tema.
Proponiendo alguna solución diremos que es imprescindible seleccionar y filtrar los contenidos que nos ofrecen los medios de comunicación, al menos hasta que el niño sea capaz de valorarlo por sí mismo, es decir hasta los 30 O MÁS.

Luisa Contreras

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