Extraída del Observatorio de Medios Chileno FUCATEL

miércoles, 19 de mayo de 2010

LOS PREJUICIOS ANTE LA TELEVISIÓN.

Una preocupación, cada vez mayor entre muchos padres, es el visionado de televisión en niños menores de 3 años. A continuación, voy a argumentar los motivos por los cuales los niños menores de tres años pueden ver televisión.

Muchos comentan que la televisión, no es apta para niños entre 6 y 12 años,pero mucho
menos, para niños menores de 3 años, los cuales están en pleno desarrollo, afectando el visionado de esta a su desarrollo psicomotor y a su desarrollo social-afectivo.
En mi opinión, que los niños menores de 3 años vean la televisión, no es del todo negativo. No veo correcto que la televisión haga de niñera de los niños, puesto que los que deben educar a los niños son sus padres, no una “caja con imágenes”, pero tampoco creo que la televisión no deba ser vista por los niños.

Los niños pueden ver la televisión, siempre y cuando estén acompañados de sus padres
que les guíen y adecuen los programas que vean, ya que ver la televisión, a mi juicio, puede servirles para fomentar su imaginación, para que presten atención a lo que ven, al observar los diferentes colores, movimientos y sonidos que aparecen en ella y para estar en contacto con una parte de la realidad, con la cual ellos deben de ser críticos. Aun así, los padres deben de estar presentes no solo para que controlen lo que ven sus hijos, sino para estar relacionándose con ellos, realizando otra de las muchas actividades que deben de hacer con sus hijos, al igual que ir al campo, salir al parque a jugar, comer en familia, etc…

De esta manera se fomenta esa interrelación que los padres y los hijos tienen que tener para que exista esa socialización primaria tan importante en los niños menores de 3 años. No creo que todos los programas sean poco educativos para los niños, sino que muchas de las conductas de los padres son las poco educativas, por lo que considero importante que los padres vean la televisión con sus hijos, realizando previamente un examen de contenidos de los programas que van a ver, porque eso les conciencia para ser “mejores padres”.

Me gustaría añadir, que la exposición de los niños ante el televisor, no debe de ser muy alta, porque no les dejará tiempo para realizar otras actividades que favorezcan la socialización primaria antes mencionada. Creo que un consumo responsable de televisión por parte de todos, no hace daño a la inocencia de los niños.

María José Torralba.

“LA TELEVISIÓN, SI... CON CADENA DE PERRO”

Como bien sabemos la televisión es uno de los medios de comunicación más utilizados diariamente. Nos informa, enseña, orienta, persuade... pero la pregunta es si dichas funciones las desempeña por igual en todas las personas y en todas las edades. Como es lógico las consecuencias presenciadas como respuestas de este fenómeno son muy diferentes dependiendo de la persona, y más aún si contamos con que estas personas son niños.

Considero la televisión un magnífico recurso capaz de persuadir y modificar conductas, por ello pienso firmemente que se debería mantener un control más eficaz y efectivo en su uso. Para explicarlo refiriéndome a niños, propongo la metáfora en la que se compara la televisión con un perro encadenado. Es decir, a pesar de considerarla como un factor inmerso en nuestras vidas (nuestra mascota a la que atendemos), debemos ejercer control y “soltar o recoger la cadena” cuando la información que se esté dando no sea la adecuada. Con ello, vuelvo a fundamentar la necesidad de controlar el uso o consumo de televisión en niños, porque éstos son esponjas que de una manera casi imperceptible absorben todo tipo de información, y van desarrollando su propio aprendizaje.

Podemos excusarnos diciendo que este medio es un excelente instrumento para seguir creciendo y aprendiendo, aspecto que no discuto, pero sigo basándome en que el aprendizaje que proporciona debe ser custodiado por un adulto cuando contemos con la presencia de niños, refiriéndome a esta figura de adulto como persona capaz de reflexionar y hacer reflexionar sobre los aspectos determinantes y causantes de la televisión.

Como cierre de este artículo, y aunque parezca contradictorio, animo a que se consuma televisión, a que se respire información..., pero también a que seamos capaces de realizar un análisis crítico de lo que nos ofrecen, y lo que es más complicado aún, hacer de nuestros niños personas críticas capaces de desarrollarse en un mundo repleto de medios de comunicación.

Inmaculada Servando.

¿Televisión para los niños pequeños?: ¡SÍ, PERO con moderación!

La televisión es el medio de comunicación más popular. Tiene diversas utilidades, ya que puede servir como medio de información o como entretenimiento. El caso es que este aparato se ha convertido en uno de los pasatiempos más importantes y de mayor influencia en la vida de los niños.

Sin embargo, el gran problema radica en el uso que deben hacer los niños pequeños de la televisión. ¿Cuál debe ser su uso?, según mi humilde punto de vista, los niños deberían ver la tele acompañados de adultos que se encarguen de seleccionar que programación es la más adecuada para ellos.
Y digo que lo deben hacer bajo la supervisión de algún adulto, porque los niños a estas edades suelen imitar lo que ven en la tele, no sería el primer caso que tras ver una película de ciencia ficción un niño copia la conducta de su héroe o heroína y acaba en el hospital. También, hay que tener en cuenta que la televisión no es madre ni niñera de nadie, por lo que se debe evitar la tentación de acudir a ella como única forma de entretenimiento o diversión.
Se debe intentar que la televisión no sea el centro del hogar, por eso es conveniente controlar las horas que pasen nuestros hijos delante de ella, y que esta se utilice más bien como un lugar de encuentro y comunicación entre la familia.

En definitiva, estos locos bajitos sí pueden ver la televisión, pero siempre vigilados por algún adulto que controle los contenidos que se van a ver. Y que después de verla los mayores les pregunten cosas sobre lo que han visto, es decir, que utilicen la televisión como algo educativo. Otra de las opciones para enseñar bien a ver la televisión a estos niños sería quitarle el volumen a la caja tonta y que los pequeños saquen las conclusiones por sí mismos de lo que están viendo, y si están solos lo mejor que pueden hacer es verla.. pero apagada.

Rafael Almirón.

MENORES Y TELEVISIÓN

Pocos temas suscitan tanta polémica en los últimos tiempos como el de la televisión. Tanto defensores como detractores, se enfrentan en una dialéctica que, como casi todo en la vida, tiene un punto medio.

Yo me pregunto: ¿Es la televisión algo bueno en sí mismo o algo malo que puede llegar a perjudicar a los menores?. Ni lo uno ni lo otro. La Televisión es en si misma un medio, un electrodoméstico que será bueno o malo según el uso que de él hagamos.

Si hacemos un buen uso de ella será una herramienta estupenda para ayudarnos en la educación de nuestros hijos, pero si la usamos como niñera será un desastre; si a través de ella se dan pautas buenas de comportamiento, si con ello se forma al individuo será estupendo, pero si con ella se deforman las conciencias será un arma totalmente perjudicial, puesto que puede llegar a producir una falta de interacción humana, y como consecuencia de ello, el desarrollo del lenguaje se frena y la socialización queda olvidada. Hay que tener en cuenta que los primeros años de los niños son los más importantes para la construcción de la personalidad y el carácter. Si en esos años los padres no refuerzan la correcta educación de los hijos, se encontrarán con un problema de difícil solución cuando lleguen a la pubertad.

Los niños aprenden más cuanta más atención prestan, de ahí que ante la enorme expectación que les crean los diversos contenidos televisivos, los niños son meras esponjas de lo que ven y oyen, interiorizando gran parte de esos contenidos, llegando en alguna ocasión, por su corta edad, a no distinguir la realidad de la ficción.

Los diferentes medios deben proponer continuamente programas donde aparezcan mensajes positivos, ya que a través de la televisión se pueden adquirir numerosos valores, tales como, normas de comportamiento, vivencias, patrones de conducta, modelos sociales, etc.

Para mí, el principal problema radica en que es difícil controlar qué ven los menores. Anuncios, películas no aptas pueden ser vistas por los niños a cualquier hora, así que la única solución es ver la televisión con ellos, y comentar y hablar con ellos de lo que estamos viendo, de esta manera estaremos educándoles el sentido crítico. También, en el mismo sentido, tenemos que educarlos en horarios, que día se ve la tele, a que hora, que programas y no caer en la dejadez de encender el televisor a ver que es lo que ponen, ya que esto nos puede llevar a provocar un sedentarismo del niño delante del televisor.

Como conclusión y de modo global, creo firmemente que un buen uso de la televisión fomenta la imaginación y otras capacidades, tales como, la participación y la creatividad en los menores, sin embargo mal usada puede dar lugar a individuos pasivos y sin ideas propias.

José Luis Sánchez.

¡QUEMEMOS LA TELEVISIÓN!

La televisión se ha convertido en un medio de comunicación esencial para el día a día del ser humano. Tras una larga evolución su uso cada vez se acentúa más. La televisión no es sólo tomada como un simple medio de comunicación, es algo más. Necesitamos ese ruido constante de fondo que nada más llegar a casa nos apetece “escuchar”. Este uso a veces irresponsable también atañe a la juventud más temprana, los niños. Estableciendo grandes cuestiones que en ningún caso deben ser obviadas.

La televisión es algo que directamente no debería existir. Parece una medida muy tajante, radical,... o fuerte, pero si recapacitamos sobre la influencia que realmente tiene sobre los niños es, literalmente, para echarse las manos a la cabeza. Normalmente suelen pasar demasiadas horas delante del televisor. Una pantalla en cuyo interior se cobijan miles de situaciones, momentos y circunstancias en su gran mayoría inadecuadas para los niños. Inadecuadas, en cierto modo, porque no existe una persona que le guíe, que le ayude a reflexionar, sobre lo que está viendo.

Quizás la televisión complementada con la familia puede ser un gran recurso educativo. Pero el problema es que la familia no está. Se ha evaporado como el agua de un arroyo en verano. Parece que la responsabilidad y los valores que deben y tienen que transmitir se hayan perdido en esa “evaporación”. Y sin ese apoyo fundamental de la familia el niño no puede ver la televisión, pues aún no cuenta con ese espíritu crítico que en un hipotético futuro desarrollará.
En consecuencia, SI NO HAY FAMILIA, ¡QUEMEMOS LA TELEVISIÓN!.

Sandra Polo.

LA TELEVISIÓN DE LOS NIÑOS


A diario, los niños y niñas dedican bastantes horas a ver la televisión. Siempre hemos oído hablar sobre cuánto tiempo le dedican, qué programas ven, qué programas son más beneficiosos y cuáles más negativos, cuáles son sus preferidos, etc. Pero, nos hemos planteado ¿cómo ven ellos la televisión?
Este punto creo que es muy importante ya que ningún programa es bueno o malo si uno no lo quiere ver así. Es decir, cualquier persona puede ver un programa que incite a la violencia y actuar de dos formas; o bien actuando como se actúa en ese programa, o bien rechazando esa forma de actuar al tener en cuenta las consecuencias. Pues bien, los niños y niñas, cuando tiene menos de dos años de edad, ven la televisión como una <> dentro de la que viven los personajes que aparecen en la pantalla. Sin embargo, a partir de los dos años, comienzan a entender que la televisión es un medio a través del cual podemos ver lo que ocurre en lugares diferentes del mundo. Comienzan a distinguir la ficción de la realidad y comprenden que no todo lo que ven por la pantalla está ocurriendo en directo, sino que se puede grabar y ver más tarde. Además, se dan cuenta de que los personajes que son enfocados en un primer plano, no es que se hayan agrandado de repente, sino que aparecen así porque la cámara los ha acercado. También distinguen entre los programas y los anuncios publicitarios, y entre los dibujos animados y las series con actores reales. Con el tiempo y su madurez, van adoptando una actitud cada vez más crítica sobre lo que ven por televisión, sobre todo con la cualidad de los actores y el realismo del decorado. Poco a poco van agrandando más la brecha entre la televisión y la realidad, y les preocupa más lo que ven en directo que lo que saben que es grabado y que ha podido ser modificado.
En definitiva, los niños y niñas comprenden lo que ven por televisión, y no les influirá tanto en su personalidad si les enseñamos o, mejor dicho, si les ayudamos desde pequeños a adoptar una actitud crítica sobre lo que ven.

Marta Ortiz.

LA TELEVISIÓN EN LA SOCIEDAD

Ver la televisión es uno de los pasatiempos más importantes para los niños/as y cada vez éstos pasan más horas junto a ella.

Todo el tiempo que pasan los niños/as frente a la televisión es tiempo que no utilizan para hacer otras actividades, como por ejemplo, jugar, leer,hacer las tareas…
La televisión influye mucho en los niños/as, tanto en aspectos positivos como negativos, ya que hay programas o dibujos educativos para ellos que les puede ayudar, pero hay otras series que enseñan cosas inapropiadas, como la violencia, el sexo...
Hay que destacar que los niños/as muchas veces no diferencian la ficción de la televisión de la propia realidad o que se dejan llevar por los anuncios publicitarios y luego afecta a la hora de comprar esa marca que han visto concretamente en la tele, también al ver la violencia, se comportan más agresivos.
Hoy en día, en las casas, suele haber dos o tres televisiones, y casi siempre suele haber una en el cuarto del niño/a, lo que influye negativamente al ámbito familiar, es decir, la tele debería verse junto a la familia en el mismo lugar, para así estar todos juntos y poder mantener alguna conversación, así evitaremos que siempre estén solos en sus habitaciones, por lo menos hasta que los niños/as tengan la edad suficiente para poder ver y elegir solos los programas televisivos.
También puede repercutir negativamente en el ámbito escolar, ya que los niños/as al estar todo el rato frente a la tele, no estudian, lo que afecta a sus notas.

En general, los niños/as no deberían ver tanto la tele como lo hacen y lo que tendrían que hacer es salir a jugar al parque, porque por culpa de la televisión se están perdiendo los juegos tradicionales. En caso de que los niños/as vean la televisión, pienso que lo deberían hacer en compañía de sus familiares.

Leonor Nieto.

TELEVISIÓN Y NIÑOS, ¿INCOMPATIBLES?

Hay diferentes puntos de vista respecto a si la televisión es buena o mala para los niños. Siempre se ha hablado del contenido negativo de los programas, series…etc. Muchos padres dicen que ellos no dejan ver la televisión a sus hijos porque influye en la conducta de forma negativa. Estos contenidos negativos se refieren a la violencia, al machismo y al sexo, entre otros.


Es cierto que la televisión tiene contenidos negativos para los niños, pero esos contenidos siempre van a estar presentas en nuestra vida. Los padres que prohíben ver la televisión a sus hijos están en todo su derecho pero no es la solución, porque si quieren evitar que sus hijos vean contenidos de ese tipo deberían prohibirles que saliesen a la calle. Tarde o temprano accederán a ellos y la televisión, con ayuda de los padres, puede ayudar a crear una visión crítica respecto de estos temas u otros.
La televisión tiene contenidos negativos pero también los tiene positivos, lo difícil es controlar que los niños no accedan a los negativos. Ante esta dificultad los padres prohíben su uso. Esta dificultad se debe a que los padres no disponen del suficiente tiempo para sentarse con sus hijos y hacer con ellos un uso responsable. Hay otros casos en los que los padres dejan a los hijos solos ante el televisor, esta postura tampoco es correcta ya que los niños no son capaces de elegir los contenidos adecuados ya sea porque son pequeños o porque pueden no interesarles dichos contenidos.


Si queremos sacarle partido a la televisión al igual que hacemos, por ejemplo, con Internet hay que dedicar tiempo y esfuerzo y no optar por respuestas más rápidas y sencillas como las prohibiciones. Es difícil sacar tiempo, de ahí la expresión “el tiempo es oro”, pero ¿qué es más importante que la educación de nuestros hijos?.


Natalia Mesa

INFANCIA Y TELEVISION

En los días que vivimos la televisión es un objeto muy importante para la infancia ya que sirve entre otras cosas como medio de interacción entre los niños y la sociedad, aparte de representar historias fantásticas con las cuales los niños pasan su tiempo libre que tan importante es.
La televisión es sin lugar a dudas uno de los principales pasatiempos de la sociedad y los niños como parte de esta sociedad le dedican mucho tiempo. Dependiendo de la edad del niño la televisión influye de una manera o de otra, ya que a una edad muy temprana el niño solo lo ve como un conjunto de colores, formas y voces que van cambiando, pero a medida que se va creciendo uno tiene más conciencia de lo que retrasmite la televisión y distingue entre realidad y ficción, etc…, por lo que esta pasa a ser cada vez más importante en su vida. La televisión influye mucho en la vida de las personas y especialmente en la de los niños ya que ellos no tienen tan desarrollado el carácter, por lo cual lo que ven en televisión puede servirle como guía de comportamiento y este poder hay que aprovecharlo para que sea usado en un sentido totalmente positivo. De todas maneras los niños al escuchar hablar sobre la televisión a los padres y a las personas mayores que les rodean, ellos mismos se dan cuenta de lo que la televisión les reporta y en muchos casos y ya de manera autónoma ellos mismos seleccionan lo bueno y dejan los contenido malos como un simple entretenimiento sin que estos influyan lo más mínimo en su día a día.
Desde mi punto de vista la televisión puede ser una gran aliada en la educación de la infancia solo hay que saber aprovecharla como educador y un buen método es simplemente sentarse a verla con los niños opinando en voz alta para que el niño se dé cuenta de lo que está viendo. En conclusión la televisión como medio de educación depende en gran parte del entorno del niño y esto se refleja en la forma en que el niño interpreta los programas que la televisión retransmite.

Alejandro Megías.

¿QUIÉN ES MÁS CULPABLE?: ¿NOSOTROS O LA TELEVISIÓN?.

Si calculamos las horas que pasa un niño en el colegio, y le quitamos las 8 horas de sueño que debe dormir, ¿a que dedica el resto de su vida?. ¿Pasa más tiempo con sus padres o con la televisión?. Y si nos preguntamos ¿qué prefieren los niños?: ¿distracción o cariño?.

Los padres se quejan de los peligros que la vida tiene en nuestro tiempo, la violencia que hay, los comportamientos inadecuados. ¿Pero se podría erradicar? . Numerosos estudios indican que si los jóvenes vieran menos horas al día la televisión, se evitaría un tercio del total de las muertes que se producen todos los años. En vista de esto parece claro que la televisión no es beneficiosa en la mayoría de los casos. Ante nuestras quejas deberíamos pararnos a pensar que les estamos transmitiendo a nuestros hijos cuando les dejamos que vean la televisión. Esa caja que parece mágica con muñequitos para un lado y para otro es una ventana abierta a un mundo donde ya no hay tabúes para los niños y niñas. Cada vez pierden antes la curiosidad por las cosas, cuando antes preguntábamos por temas no aptos para niños, nos contestaban con un “ya lo entenderás de mayor”, nos quedábamos malhumorados durante medio minuto y a continuación seguíamos jugando. Temas como el sexo o las drogas están día a día en la televisión, los niños lo pueden ver sin problemas y adquirir ideas erróneas y perjudiciales para ellos. Nosotros deberíamos hablarles de ellos para que no se confíen y por lo menos ya que lo conocen que sea de forma correcta y conozcan los peligros.

Dejamos a nuestros hijos ante la televisión solos, desamparados; la ven durante horas, ¿acaso no estamos los padres utilizando la televisión como niñera? Por qué nos quejamos entonces de los problemas de nuestra sociedad si nosotros que tenemos en nuestras manos a sus futuros representantes los estamos contaminando de estereotipos absurdos y nos olvidamos de enseñarles a tener autocrítica, que no todo lo que ven en la televisión es bueno o cierto. Quien sabe, quizás algún día nuestro líder sea la televisión y nosotros la adoraremos.



Eugenia Espada.

NO A LA TELEVISIÓN EN LA INFANCIA

La televisión se ha convertido en uno de los pasatiempos favoritos y de mayor influencia en la vida de los niños. El tiempo que se pasa frente al televisor es tiempo que se le resta a actividades importantes, tales como la lectura, el trabajo escolar, el juego, la interacción con la familia y el desarrollo social. Un niño ve un promedio de 4 horas de televisión diarias, lo cual quiere decir que en el momento de su graduación, el niño habrá pasado más horas delante del televisor que en la escuela. La televisión puede entretener, informar y acompañar a los niños, pero también puede influenciarlos de manera indeseable.
En la televisión se emiten gran número de programas con contenidos que pueden transmitir a los niños valores muy negativos y desfavorables. No sabemos hasta qué punto puede influenciar la televisión a los pequeños, que suelen tener la creencia de que todo lo que sale en televisión, es verdad. Si al contenido de los programas de la televisión le sumamos el número de horas que pasan los niños delante de la misma sin ningún tipo de control adulto, podemos darnos cuenta del gran error que se está cometiendo con los más pequeños. Lo que el niño ve por televisión no está clasificado ni es filtrado por ningún adulto. Para evitar esto y poder ayudar a los niños a tener experiencias positivas con la televisión, los padres deberían mirar los programas con los hijos, escoger programas apropiados para su nivel de desarrollo y poner límites en la cantidad de tiempo que pasan ante la televisión. Con todo ello, se mejoraría y se aprovecharía el tiempo que el niño pasa delante del televisor.
Ésta sería la forma más fácil para todo el mundo de obtener experiencias favorables para los niños de estos ratos. Sin embargo, también es cierto que son muy pocos los padres que están dispuestos a llevar a cabo estas conductas, dejando la gran mayoría a sus hijos frente a la televisión sin ejercer ningún tipo de control sobre ellos. Además les permiten estar realizando esta actividad durante el tiempo que ellos quieran, ya que mientras están haciendo esto están entretenidos y no “molestan”.
Con lo cual, podemos obtener como conclusión que la televisión se está convirtiendo en un agente de socialización muy importante en la vida de los más pequeños, que no es favorable para su desarrollo, y que, ante la pasividad de los padres, quizás debería suprimirse este pasatiempo en la infancia.

María Durán.

lunes, 17 de mayo de 2010

¡CUIDADO! ¡TENEMOS UNA TELEVISIÓN EN CASA!

Mirar la televisión es uno de los pasatiempos más importantes y de mayor influencia en la vida de todos los niños y niñas. Las horas que pasan frente al televisor, son tantas, que los niños apenas tienen tiempo para leer, para hacer sus tareas, jugar o relacionarse con el entorno que les rodea. En fin, mientras la televisión puede entretener, distraer, informar y acompañar a los niños, también les influye de forma negativa.

La televisión enseña de todo y no existe ningún control sobre lo que observan los niños. Está al alcance de todos, ya que está en el hogar y en nuestra vida diaria. Entrar en un canal que no es adecuado para los niños, afectará a su desarrollo normal, ya que construye actitudes negativas en ellos, sobre todo por imitación de lo que ven. La violencia en televisión y otros programas poco educativos, influyen demasiado en los pequeños y esto produce conductas bastante agresivas. En este medio de comunicación, no todo es malo, sino que también se pueden aprender conceptos positivos y educativos, como valores sociales, así como el respeto, la solidaridad, la colaboración…… es por eso que sí pueden ver la televisión, pero el tiempo máximo recomendado es de 2 horas al día aproximadamente.

La televisión, es en gran parte, perjudicial para los niños, por lo que debemos cuidarlos de las consecuencias que conlleva observarla. Se deben controlar los programas que ven para que sean adecuados a su edad o etapa escolar y tener también, un límite de tiempo máximo para verla.

Raquel Cabrera.

PA-TA-TA

La ceremonia había trascurrido felizmente, todo marchaba bien. Al salir, todos en la escalinata de la iglesia; es el sitio perfecto para que Laura, la protagonista de la comunión, se haga la foto tan esperada con todos sus hermanos, primos, vecinos y amigos. Ahora decir todos: “pa- ta – ta”. Sergio, su primo decide hacer su aparición estelar; qué mejor momento para bajarse los pantalones y enseñar el “culo”, como su estrella favorita, Shinchan, que en la foto con todos sus amiguitos, en el preciso momento que se dispara el flash.
Tan sorprendente como ésta situación, resultó ser, el comentario, que Cristina, de 5 años, hizo a su padre acerca de las pautas de seguridad a seguir antes de poner en marcha el coche, cuando éstos se dirigían a casa.
Hoy en día la televisión ocupa el lugar central en el diseño de la casa. Es punto de referencia obligado en la organización de la vida familiar. Está siempre disponible, ofrece su compañía a todas las horas del día y de la noche. La televisión sustituye de alguna manera, la función materna, y como una madre blanda nunca nos exige nada a cambio. Desde muy pequeños nos encontramos expuestos a una serie de imágenes y a un determinado vocabulario que ejerce una cierta influencia sobre nosotros hasta el punto de imitar lo que nos gusta, pero no nos encontramos preparados para comprender el lenguaje audiovisual y distinguir los elementos persuasivos que nos ofrecen.
Aquí es donde padres y educadores deben asumir su papel, y ayudar a sus hijos/as a comprender lo que ven e interpretar en profundidad el sentido de la televisión. Es conveniente explicar al niño la diferencia entre realidad y ficción, y ser guardián de lo que se puede ver o no, y al igual que se riñe cuando algo está mal hecho, se debe reconocer el trabajo bien realizado. Ahora bien, hay que reflexionar si los padres y profesores saben utilizar y comprenden el lenguaje e imágenes que nos ofrece la televisión. Por eso los profesionales deben saber y estar formados en cuanto a este tema.
Proponiendo alguna solución diremos que es imprescindible seleccionar y filtrar los contenidos que nos ofrecen los medios de comunicación, al menos hasta que el niño sea capaz de valorarlo por sí mismo, es decir hasta los 30 O MÁS.

Luisa Contreras